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Construir sin Destruir

Sep 23, 2026
Virtuosum
Construir sin Destruir
7:20
 

Foto: Imagen creada mediante IA

 

¡HOLA! Alfredo Esponda te recibe con gusto en MIÉRCOLES DE LIDERAZGO para brindarte alguna idea que te inspire en el camino de ser un mejor líder. Te deseo lo mejor.

 

Con frecuencia me pregunto y no logro contestarme ¿por qué en el sector público no aprovechan los aprendizajes del sector privado? Cuando sostengo alguna conversación con amigos que trabajan y piensan como servidores públicos lo único que escucho son críticas: “es que están carentes de iniciativa”, “sólo piensan en el dinero” y otras sandeces por el estilo.

 

Un aspecto importante que deseo resaltar aquí, con la esperanza de contribuir al pensamiento administrativo, es el siguiente: la mejora continua.

 

Para acreditar mi punto, basta con pedirles que se asomen a observar el éxito que ha tenido la industria automotriz con el aumento consistente de la calidad de sus autos y el sorprendente volumen que ha alcanzado en sus exportaciones.

 

Todo con trabajadores mexicanos que han sido y siguen siendo capacitados con métodos de trabajo originados en Japón al poner en práctica las ideas del Dr. W. Edwards Deming. En la actualidad todos esos métodos son una expresión del trabajo continuo de ingenieros japoneses y estadounidenses.

 

Esa aplicación de métodos de trabajo se ha extendido a otras industrias y, más aún, al campo. Sorprende ver cómo las extensiones verdes de sembradíos de lechugas y otras verduras son, también, parte importante de las grandes exportaciones que mandamos a los Estados Unidos. Pues sí, también allí usan esos métodos.

 

Trabajadores mexicanos aplicando métodos japoneses, dirigidos por empresarios extranjeros. En el sector público agrícola seguimos defendiendo al maíz originario, porque son nuestras raíces, sí ¡cómo no! La diferencia entre la productividad por hectárea cultivada con métodos modernos y la cultivada con nuestras prácticas tradicionales son más que suficientes para abrir los ojos y reaccionar, pero no.  De 3.9 toneladas por hectárea en el campo mexicano frente a 12 del promedio estadounidense.

 

Si todo eso está a la vista ¿por qué no lo aprovecha el sector público? ¿por qué no en Pemex o en la CFE? Más valdría preguntar ¿acaso hay otros intereses que bloquean el progreso? ¿Por qué?

 

No tenemos prisa. El movimiento de la calidad apenas comenzó hace 70 años, podemos seguir esperando para reaccionar, con calma, sin precipitación. Mientras los países con mentalidad moderna avanzan a pasos gigantescos, nosotros seguimos esperando ¿qué?

 

No necesitamos ir muy lejos para tener conciencia de la situación. Un ferviente partidario de la 4T, el senador Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia del Senado, expresó en febrero de 2025 “No podemos dejar pasar la oportunidad histórica de refundar, replantear y redireccionar nuestro sistema judicial hacia un modelo más justo y democrático” (Reforma 18/09/26). Eso planteaban como aspiración al aplicar la Reforma Judicial.

 

Ahora en septiembre de 2026, el mismo senador Javier Corral, en tanto presidente de la Comisión de Justicia del Senado opina: “la elección judicial nos ha hecho perder a casi el 60 por ciento de los juzgadores locales que ya estaban capacitados y formados en ese proceso”

 

No hablemos del caso del aeropuerto cancelado que nos costó más de 300,000 millones de pesos destruirlo, para, a cambio, construir otro con características funcionales modestas y caras. 

 

También hemos padecido la destrucción del subsuelo de Quintana Roo para construir un tren que adolece de fallas frecuentes, con riegos para el futuro.

 

La destrucción de los organismos autónomos es otra faceta de ese tipo de pensamiento, destruir lo que hay para construir con mi sello y dejar evidencia de mi poder. Esta destrucción tiene peores consecuencias al acabar con los restos de un sistema democrático que no acababa de producir los resultados que deseábamos como mexicanos.

 

El impacto fundamental del Movimiento Internacional de la Calidad es su basamento filosófico basado en sus principios, normas, instructivos y guías de aplicación detalladas para cada paso del proceso de mejora. No lo aplica quien no quiere.

 

En su libro sobre la calidad el doctor Kaouru Ishikawa menciona que, con frecuencia, le preguntaban: “¿no le preocupa a usted que al dar a conocer al mundo todas estas herramientas, el día de mañana Japón ya no tenga su ventaja competitiva?” Y yo siempre les contesto: “Me preocuparía que Japón fuera el único y entonces entráramos a una etapa de aletargamiento que nos haría mucho daño. Necesitamos tener una fuerte competencia para mantenernos despiertos”.

 

Esa mentalidad que se encendió en 1950 fue producto de dos fuerzas: las aportaciones de Deming y la urgente necesidad del pueblo japonés por recuperar su estatus económico y social después de los destrozos que le dejó la segunda guerra mundial.

 

Sin duda, le segunda fuerza es la más imperiosa. ¿Necesitamos algo así para despertar?

 

Tenemos todas las herramientas del progreso a nuestro alcance, nos falta el empuje que ocasionaría una avalancha de necesidades demandantes o, tal vez, el surgimiento de un líder capaz de inspirar y guiar a toda una población ansiosa de vivir a la altura de sus sueños.

 

Te invito a reflexionar y, ¿por qué no?, a actuar.

 


¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

WILLIAM EDWARDS DEMING: “La calidad no es un accidente, es el resultado de un esfuerzo inteligente”.

 

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