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Felicidad a tu Alcance: Hábito No. 12 Hoy es un Gran Día

Mar 10, 2023
Virtuosum
Felicidad a tu Alcance: Hábito No. 12 Hoy es un Gran Día
7:33
 

 

¿Cómo vas con tus nuevos hábitos? ¿Aplicas sólo un hábito cada semana? ¿Te sientes a gusto?

 

El propósito de esta semana es anclarnos al presente, lo que está a la mano, lo que pisamos. Es bueno tener sueños y aspirar a grandes logros para el mañana, pero nuestra única realidad es la que vivimos en el día a día.

 

Necesitamos evitar la fantasía. Necesitamos descubrir nuestros escapes. Cada vez que nos asaltan los suspiros y llega a nuestra mente “…si yo hubiera”, es una señal de que estamos invadidos por el pasado. Necesitamos urgentemente pisar tierra y volver al presente. EJERCICIO: Descubre en qué momentos te invade el “…si yo hubiera” y cámbialo por la frase:  hoy es un gran día. Escribe esta frase en tus tres post-it´s y ya sabes qué hacer con ellos.

 

Otra fuga tentadora es hacia el futuro. Cada vez que nos asalta el pensamiento “…si yo pudiera” nos lleva a momentos deleitables pero fantasiosos. Si yo pudiera tener un automóvil, si yo pudiera terminar mi carrera, si yo pudiera tener casa propia, etc. Son tantos y tantos sueños. Podemos convertirlos en realidad, pero eso únicamente sucederá cuando hagamos del presente nuestro instante de lucha, con gran determinación, haciendo a un lado la ensoñación. EJERCICIO: Descubre los momentos en que te invade el “…si yo pudiera” y cámbialos por la frase: hoy es un gran día.

 

Hacer de los momentos de ensoñación una realidad que nos impulsa a la realización de actos provechosos es nuestra tarea de “hoy es un gran día”.

 

EJERCICIO: Para evitar esos momentos que nos llevan al pasado o al futuro, te sugiero que no te acuestes a dormir sin tener claro dos pensamientos: 1. Lo que agradeces del día de hoy (¿por qué valió la pena vivir el día de hoy?) y 2. Definir la tarea importante para el día de mañana (¿qué hará que valga la pena vivir el día de mañana?).

 

El especialista en Ciencia de la Felicidad, Tal Ben-Shahar, nos plantea que hay dos visiones del ser humano y que debemos escoger una para alimentar nuestra vida cotidiana:

 

La primera visión es la limitada. El ser humano tiene grandes potencialidades, pero dentro de límites. Es decir, se vale soñar y aspirar, pero debemos reconocer nuestros límites para desempeñarnos adecuadamente.

 

La segunda visión es la ilimitada. Hay quienes creen que el ser humano es poseedor de potencialidades sin límites y actúan en función de esta creencia.

 

La primera visión ha dado lugar a una corriente de pensamiento llamada realismo. La segunda visión ha dado lugar al idealismo.

 

Es de máxima importancia entender esta diferencia. El realismo da lugar a un sistema social conocido como capitalismo, donde se actúa para lograr grandes propósitos teniendo siempre en consideración que hay límites, no todo lo que pretendemos puede lograrse. El ímpetu que nos impulsa nos lleva a grandes realizaciones, pero no podemos asentir que todo lo que nos proponemos es factible de conseguirse. En este universo de realismo predomina el egoísmo, cada quien lucha para obtener lo que desea. Se impulsa el “aspiracionismo” y se alienta el progreso individual donde la creatividad y el tesón de cada persona lo eleva a conseguir una vida mejor.

 

En el campo del idealismo están quienes pretenden cambiar el sistema social en que vivimos, pretendiendo una transformación cabal. Es frecuente encontrar entre los idealistas a personas que no reconocen lo bueno que ya existe, para ellos todo está mal y puede cambiarse hacia formas ideales. Sus nobles aspiraciones inspiran a quienes están inconformes con la realidad en que viven. El sueño que los alimenta es el “…si yo pudiera”, viviendo siempre en un mundo de fantasía. Es el caso de quienes alimentan la creación de un sistema socialista, donde todos somos iguales y los bienes que producen quienes trabajan se reparten de forma igualitaria. La gran frase que los alienta es la del marxismo: “De cada quien según su capacidad, a cada quien según su necesidad”. Es decir, que trabajen y produzcan los que tienen capacidad, pero que se repartan los bienes por igual para que no haya pobres. Este planteamiento vuelve loco a los desamparados. Todos a recibir por igual. ¿Conoces casos así? Aquí predomina el altruismo, se trata de dar a los que no poseen nada.

 

Esto lleva a los socialistas a plantear un mundo equitativo, armónico y feliz, una auténtica utopía que a todos nos embauca y nos lleva a ilusionarnos en ese mundo fantástico. También lleva a los idealistas al punto de plantear la creación del “nuevo individuo”, alguien que desde su nacimiento recibe una educación diferente y por ello es preciso arrancar a los bebés de sus madres para que sean educados con la “nueva visión”. Quieren cambiar todo el sistema imperante y para ello destruyen lo existente y comienzan a construir un nuevo orden. No es fácil, buscan lo utópico.

 

Para no caer en las redes de la fantasía idealista, lo mejor es fortalecer nuestro realismo: hoy es un gran día. Trabajar en función de lo que tenemos a la mano, aterrizados en el suelo que pisamos y haciendo aquello que nos es posible realizar, de acuerdo con nuestras potencialidades con límites razonables que, tal vez, con esfuerzo y dedicación podamos ir ampliando los rangos de actuación, pero sin negar que siempre hay límites a nuestras posibilidades reales.

 

El millonario número uno del mundo, Elon Musk, ofreció comprar la red social Twitter por 44,000 millones de dólares. Meses después lanza una serie de objeciones para justificar su decisión de no comprarla. ¿Descubrió límites que ignoraba? Hay golpes de realidad. Todos los sufrimos.

 


 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

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