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Felicidad y Dinero, una misma Familia

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Virtuosum
Felicidad y Dinero, una misma Familia
7:19
 

  

A Rosario la vi progresar paulatinamente. De niña, le encantaba tejer y hacer vestiditos para sus muñecas. Luego, escogió la carrera de diseño industrial con especialidad en textiles. Trabajó un par de años en una casa de modas.

 

Cuando me platicó que pondría una empresa de vestidos para novias, no me sorprendió. Comenzó representando una empresa española. Los vestidos había que encargarlos con tres meses de anticipación, por lo menos.  Aprendió todos los detalles. De modo que no le tomó mucho tiempo deshacerse de esa representación y comenzar a diseñar y fabricar vestidos hechos por ella misma.

 

Han pasado 27 años desde aquella decisión.  Hoy fabrica una centena de vestidos cada mes, todos finos, impecables y, por supuesto, caros. Su negocio es altamente rentable y le permite realizar unos cuantos viajes al extranjero cada año. Tiene un equipo de trabajo sólido y leal. Una clientela admirable que le brinda un amplio reconocimiento aderezado con recomendaciones que hoy le provocan ventas continuas. Éxito comercial merecido y prosperidad bien sustentada, que ella disfruta gozosamente, sin apuros, el tiempo está de su lado.

 

Rosario está lejos de formar parte de la lista de millonarios de México, donde las fortunas son superiores a los diez mil millones de dólares, pero ella se siente satisfecha con el estándar de vida que ha logrado como producto de un esfuerzo aplicado inteligentemente en una actividad que le apasiona y le concede los galardones del orgullo por el trabajo bien realizado. Su inteligencia para los negocios la llevó al armado de una vida familiar sumamente satisfactoria envuelta en un círculo social que le brinda soporte socioemocional positivo.

 

En el periódico Reforma del 30 de septiembre de 2018 aparece un artículo que hace referencia a una investigación sueca intitulada “Los efectos a largo plazo de la riqueza producto de la lotería sobre el bienestar psicológico” escrita por Erik Lindqvst, de la Escuela de Economía de Estocolmo.

 

La investigación establece la correlación fuerte que existe entre el dinero y la felicidad. Mientras más dinero ganado en la lotería, mayor felicidad. Ahora bien, hacemos referencia a la lotería sueca, que sí otorga premios, no como otras loterías que no son más que otro medio de extracción de recursos de la población, basada en engaños publicitarios.

 

Veamos la notable diferencia entre las dos referencias. En el caso de Rosario ejemplificamos la riqueza como resultado de una inteligente dedicación a un trabajo específico.  En el caso de la investigación sueca los datos hacen referencia a personas que se han sacado la lotería.

 

De ambos modos, lo que se confirma es que el dinero produce bienestar psicológico, es decir, satisfacción personal, gusto por vivir. Aislemos el hecho de cómo aprovechan el dinero quienes lo tienen, diferenciando entre las alegrías pasajeras y la felicidad duradera.

 

Lo que sí está comprobado por investigaciones sociológicas amplias es que la carencia de dinero provoca infelicidad, nuestro dicho común es muy directo: “cuando el dinero sale por la puerta, el amor brinca por la ventana”.

 

La proliferación de carencias comienza con la del dinero. Cuando no hay dinero para cubrir las necesidades básicas, para brindar a los hijos el impulso que requieren para subir un peldaño y realizar estudios de buen nivel y no se puede alternar con el nivel social que se desea, entonces, surge decepción por la vida. El tamaño de la aspiración determina el tamaño de la frustración.

 

Pero, la pura presencia del dinero no garantiza la felicidad.  El sustrato básico consiste en la aplicación adecuada de los recursos. ¿De qué sirve el dinero si se usa para placeres instantáneos? En esas condiciones la felicidad se vuelve elusiva. Se evapora. Se filtra entre nuestros dedos como agua.

 

El escritor ruso León Tolstoi escribió: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.

 

El auge reciente de la psicología positiva ha hecho que el estudio de la felicidad sea un tema frecuente de investigaciones profundas y metodológicamente bien planteadas. Martin Seligman, el autor de La Auténtica Felicidad, nos precisa: el poder adquisitivo promedio se emparenta con la satisfacción media con la vida, a partir de ese punto, más riqueza no aporta gran cosa a la felicidad.

 

En síntesis, hay una base económica que es irremplazable para sentir bienestar psicológico, abajo de eso, todo es infelicidad. El mundo de carencias provoca un universo de infelicidad, plagado de ambientes adversos, frustraciones, rupturas sentimentales y decepciones sin fin.  Después de ese punto, la vida se vuelve más agradable, pero no sube mucho el nivel de felicidad. Abandonar las carencias ya es bastante.

 

El origen de las investigaciones de Martin Seligman está en una simple pregunta que te invito a responder: ¿Qué tan satisfecho estás con la vida que llevas?

 

Te incito a la reflexión y a la acción, por lo pronto, te deseo una semana feliz y productiva.

 


 

¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

RECUERDA: NADA CAMBIA HASTA QUE ALGUIEN TOMA LA INICIATIVA Y ÉSE...ES UN LÍDER.  ¿ACASO ERES TÚ?  ESTABLECE UN PLAN DE ACCIÓN PARA ELEVAR TU NIVEL DE SATISFACCIÓN PSICOLÓGICA, NO LO DEJES AL AZAR.

 

 

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