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Incomodidad: El Comienzo del Éxito

Jul 15, 2026
Virtuosum
Incomodidad: El Comienzo del Éxito
6:26
 

Imagen: Foto generada con IA

 

¡HOLA! Bienvenido al blog de Alfredo Esponda, donde aspiro a ofrecerte ideas útiles para tu liderazgo, ya sea en casa, en la oficina o en tu ambiente social. Te deseo éxito y mucha salud.

 

¡Qué agradable es sentirse cómodo! Basta con echarse en el sillón favorito frente al televisor para disfrutar partidos de futbol, tenis, americano o incluso la Fórmula 1. Pero ¿eso es suficiente para sentirse satisfecho con la vida?

 

Recuerdo una escena de la película “Has recibido un email” donde Hugh Grant manifiesta preocupaciones a su ayudante, un gran amigo que lo escucha pacientemente y, mientras batallan con la caminadora, éste le dice: “tranquilo, la librería ya es como una máquina perfectamente aceitada, no falla nada”.

 

Este es el caso de los directivos exitosos que han logrado armar una empresa perfectamente aceitada, todo camina sin complicaciones, las ventas llegan de buen volumen y todo el aparato creado responde adecuadamente para facturar e ingresar lo presupuestado.

 

¡Qué maravilla!, sin duda, es una tranquilidad que un directivo que ha logrado eso merece como premio. Pero no basta. Esa tranquilidad puede convertirse en un foso que lo absorbe y le succiona su capacidad creativa y lo deja sin ganas de seguir luchando, perderá su filo; y cuando surja el peligro no tendrá depósitos de energía para saber responder al reto.

 

Asumamos que, tal vez, algunos de nosotros en algún momento nos hemos sentido cómodos con la forma en que están las cosas. La comodidad nos da tranquilidad, pero rara vez nos transforma. Casi todos los logros importantes —aprender una habilidad, emprender, cambiar de carrera, mejorar una relación o desarrollar el carácter— comienzan con un período de incomodidad.

 

A propósito, el escritor Julio Cortázar decía: “para mi dicha y mi desdicha, desde niño siempre estuve inconforme con las cosas que se me daban”. Hay personas así, inconformes por naturaleza, y hay otras que aceptan pasivamente lo que se les da.

 

En momentos de inquietud por exceso de comodidad surge lo lamentable, personas que comienzan a desarreglar lo que funciona bien, relativamente bien. Nunca nada es suficiente, según los ambiciosos.

 

Puede ser que la comodidad actual nos permite ir a un partido de golf con los amigos, unas copas al bar de nuestra preferencia o cultivar una afición que nos satisface personalmente.

 

Entonces, lo más probable es que sigamos cultivando la comodidad, pero vale la pena correr el riesgo y establecer una meta más elevada, algo que exija nuestros recursos intelectuales y emocionales. El reto constante es buscar la expansión de nuestros límites, algo que nos haga temblar de emoción y vibrar, empezar otra vez. Siempre habrá otra oportunidad, tal vez escondida en el horizonte.

 

Hay que crearse una incomodidad, descubrir algo que pueda mejorarse, pero sin perjudicar su funcionamiento actual. ¿Acaso no puede encontrarse una mejor manera de vender? ¿Una mejor manera de brindar el servicio que ofrecemos? ¿Puede ser más ágil, más rápido, más barato, más atractivo? O también buscar ¿cómo puede costar menos, ser menos complicado, menos rutinario, o descubrir menos pasos en su proceso?

 

Es necesario perderle el miedo a la incomodidad. De alguna incomodidad surgirá el cambio que nos impulsará hacia otras dimensiones.

 

El gran pintor, El Greco, cuenta en su autobiografía que, de pequeño, lo llevaron a ver a su abuelo moribundo y le pidió un consejo para la vida. El abuelo le contestó: “llega hasta donde puedas”. Agradeció el consejo, pero no se quedó conforme y regresó: Abuelo, dime algo más interesante para que guíe mi vida. El abuelo le dijo: “Llega hasta donde ya no puedas”.

 

¿Qué hacer? Primero, proteger lo que funciona bien, lo que nos brinda la comodidad presente y establecer los medios necesarios para que continúe así. Después, averiguar en nuestro fuero interno las razones que nos impiden afrontar algo distinto, nuevo, atractivo. ¿A qué le tenemos miedo? ¿Al crecimiento? ¿Al progreso? ¿A las consecuencias de un posible fracaso? ¿A las críticas por intentar algo nuevo y tal vez fracasar?

 

En el transcurso de la vida aparecen mesetas de prosperidad que suelen desperdiciarse porque, como malas consejeras, nos impulsan al derroche, al goce inmediato y como consecuencia, al despilfarro de recursos. Esa meseta de prosperidad es buen momento para el ahorro y la liberación de la creatividad para diseñar un futuro próspero.

 

Hay personas que, para ser creativas, necesitan sentir presión ya sea de tiempo, de dinero o de acontecimientos adversos, retadores y difíciles, despreciando la tranquilidad que brinda el éxito del momento.

 

Lo sensato sería aprovechar esa meseta de prosperidad para pensar con calma y trazar futuros posibles que consoliden nuestros avances por el camino de la vida.

 

Por eso, te dejo estas preguntas amigo(a) de reflexión, apártate de la pantalla y piénsalas:

 

Lo que tengo ¿es suficiente? ¿hasta allí llegué? ¿puede haber algo más? Si quiero algo mejor exigirá fuerzas y tiempo ¿estoy dispuesto? ¿a qué tipo de incomodidad le tengo miedo?

 


¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

ALDOUS HUXLEY: Debemos el progreso a los insatisfechos.

JOHN F. KENNEDY: El conformismo es el carcelero de la libertad y el enemigo del crecimiento.

 

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