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Líder sin Inspiración

Jun 10, 2026
Líder sin Inspiración
7:55
 

Imagen generada por IA

 

¡HOLA! Bienvenido al blog de MIÉRCOLES DE LIDERAZGO, Alfredo Esponda te recibe para que hablemos de un tema que te permitirá mejorar tu liderazgo.

 

Te pregunto ¿qué pasa cuando el líder pierde la inspiración? ¿Te imaginas a la Selección Mexicana de Futbol participando en la contienda del Mundial 2026 y tener a un director como Javier Aguirre al frente falto de motivación para inspirar al equipo? ¿O a la empresa que ha perdido el rumbo contando con un director que ya no les inyecta inspiración?

 

Recuerdo el caso de una empresa metalmecánica donde el director de operaciones estaba completamente alejado de su gente, se limitaba a estar disponible para cuando sus operarios tuvieran dudas. El ingeniero Barrera sentía que ya había hecho su trabajo. Todos tenían planos, cronogramas e instructivos detallados. Él los había capacitado para que cumplieran todo lo requerido en cada puesto, de modo que, en realidad ya no tenían por qué tener dudas.

 

El diagnóstico que realizamos arrojó que la baja productividad del área y las quejas frecuentes de los clientes se originaban en el tortuguismo que los operarios, sin ponerse de acuerdo, practicaban y ello se manifestaba en reprocesos, costos elevados por tiempos perdidos y muchas cosas más.

El análisis de la situación nos llevó a descubrir un sentimiento de orfandad que permeaba el ambiente de trabajo. Esto nos llevó a platicar otra vez con el Ingeniero Barrera y detectar la fuente del problema. El director de operaciones de la planta platicaba sobre su trabajo de una manera rutinaria, lo concebía como algo ya cumplido. El carecía de la mínima motivación para lo que se hacía en esa planta. Si él no estaba motivado, la consecuencia es que no se transmitía la mínima motivación a los operarios que dependían de él.

 

Un caso patético es el que sucedió a los Pumas, equipo de futbol de primera división. Desde la época en que la presidencia del Consejo estuvo a cargo del Ing. Slim, y que puso al frente a su yerno, Arturo Elías Ayub, el equipo fue apoyado al poner como director técnico nada menos que al gran Hugo Sánchez. En esos años Hugo dirigió al equipo hasta lograr un bicampeonato. Todos estaban motivados comenzando por los directivos, luego los jugadores y, lo de mayor importancia, los fanáticos de los Pumas. Los estadios se llenaban y había alegría en todos los aficionados que apoyaban al equipo.

 

Después de ese año de 2004, los Pumas han sido dirigidos por gente sin visión, incapaces de inspirar a los jugadores. Fue hasta 2026 cuando, por azahar, cayó al frente del equipo un extraordinario director técnico, Efraín Juárez, que logró inspirar al equipo para jugar mejor y ser líder de la liga. La miopía clásica de los dirigentes creó inconformidades y una relación crispante entre quien dirigía el equipo y los dirigentes de escritorio. Otra vez se llenaron los estadios y la gente volvió a soñar.

 

¿Qué pasa en las instituciones que tienen varios niveles? Pues basta que uno de esos niveles carezca de visión y se caracterice por la ignorancia para que la línea de mando se retuerza como un intestino de funcionamiento atrofiado. Por lo visto, la directiva de los Pumas volverá a mal funcionar. Hasta que quiten a esa directiva y vuelva alguien como Arturo Elías Ayub.

 

Si los líderes en un segundo nivel carecen de inspiración, no aman al futbol y no les interesa el equipo, tenemos un caso de desastre. Los líderes no inspirados se notan porque se concentran en sus propios intereses y no en la institución que dirigen. No hay el menor interés en lo que la institución representa, ellos no calzan con la visión y los compromisos de los fundadores. Gente así no puede trasmitir energía a los jugadores.

 

Cualquier líder puede marginarse de los propósitos de la institución que dirigen si no comparten los valores y los significados que le dieron origen. El líder debe sentir el propósito y la misión de la institución que dirige, debe regresar a sus orígenes y entender qué mueve a la institución para que él dirija con sentido de propiedad.

 

Cuando el líder siente que “ya la hizo”, “ya llegué” es muy propicio para abandonar el fervor que caracteriza a quien anda en la búsqueda del logro, del propósito. A veces, lograr lo que uno se propone se vuelve “llegar a la cima” y eso crea un sentimiento de conformismo para lo que sigue, falta el ánimo, no necesariamente está deprimido ni es incompetente. Simplemente ha perdido la conexión emocional con su propósito.

 

Cuando el líder deja de aprender corre un gran riesgo, tanto él como la institución que dirige, especialmente los trabajadores. Quienes resienten las malas conductas de los líderes siempre son los colaboradores de cualquier nivel.

 

El arranque para un líder siempre es el sueño, la aspiración vehemente que lo impulsa a lograr ese algo más que pretende, pero en el camino se le presentan los obstáculos, los presupuestos, las limitaciones impuestas por el alto mando, las juntas con duración interminable, las discusiones sin sentido provocadas por los “inteligentes” del equipo que están llenos de ideas para hacer algo distinto.

 

Si un líder carece de resiliencia se va a dar por vencido. Vuelvo al caso de Efraín Juárez al dirigir al equipo de Pumas, en los primeros partidos lo querían correr, se levantó y comenzó a ganar partidos, hasta llegar a ser el equipo líder de la temporada. Su resiliencia y su fortaleza de carácter lo condujeron a seguir luchando por levantar al equipo. Al final, cuando esos directivos que lo hostigaron le piden que siga al frente, pues él dice que no.

 

Ese es el ejemplo que nos brinda Efraín. Se puede triunfar a pesar de los jefes. En ese punto se impone fijar nuevas metas, acorde con los nuevos aprendizajes, las nuevas experiencias. Los jefes, las circunstancias, no nos impondrán los límites. Estamos para buscar, permanentemente, nuevos horizontes, siendo capaces para encontrar las nuevas motivaciones que nos llenen de energía nuestros corazones y podamos brindar inspiración a aquellos que trabajan con nosotros. Un verdadero líder comienza consigo mismo, no depende de lo que digan los demás.

 


¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

ALEJANDRO DUMAS: Los demás cuentan contigo, pero tú no puedes contar con ellos.

 

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