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Pilares de la Estrategia 8

Apr 22, 2026
Pilares_Estrategia_8
9:13
 

 

¡HOLA! Bienvenido al blog de Alfredo Esponda. Me da gusto ofrecerte ideas de liderazgo y estrategia que puedas aplicar en tu vida personal, laboral y social. Gracias por estar aquí.

 

¿Se requiere una gran estrategia? ¿Sí o no?  Pues sí. Sólo tiene sentido cuando se aspira a una gran meta. Ese anhelo poderoso que despierta en nosotros la fuerza de voluntad necesaria. Si no tenemos una gran meta, que nos inspire y nos dé fuerzas, entonces no sirve. Déjame hablarte de transformaciones vigorosas.

 

En futbol vemos con admiración a Cristiano Ronaldo, el hombre de los mil goles. A Mbappé el francés dueño de una velocidad en el campo que resulta inalcanzable. A Messi el argentino dueño del genio para el dominio del balón. Atrás de cada genialidad hay una estrategia surgida como consecuencia del trabajo disciplinado y ordenado. No del todo visible, pero no hay duda alguna. ¿Qué fue primero: la preparación o la ambición de ser el más grande?

 

En 1980 a México llegó la noticia de la gran desesperación que había en Estados Unidos por la invasión exitosa de productos japoneses, ya fueran autos, cámaras fotográficas o televisiones. ¿Qué nos pasó? ¿Por qué los productos japoneses son mejores que los nuestros? Así se decían los estadounidenses.

 

Ante la presión que sentían, decidieron investigar. La ABC, la empresa de televisión, armó un equipo para entrevistar empresarios y trabajadores de las empresas más destacadas de Japón. Investigadores de Harvard y del MIT se aprestaron a conocer qué había detrás del éxito japonés.

 

En todo, brilló un nombre: DEMING. Sonó a japonés. Creyeron que se trataba de un gran maestro de la cultura japonesa. Gran error. A William Edwards Deming lo encontraron en un departamentito pequeño de un sótano en una calle de Nueva York. Era un profesor de estadística de la Universidad de esa ciudad. Uno de tantos.

 

Cuando entrevistaron a Deming, le preguntaron: ¿por qué fue a enseñar a Japón sus técnicas y aquí en Estados Unidos no? Él contestó: “tengo 20 años hablando y aquí nadie me hace caso”. ¿En dónde estaba la ambición? ¿Qué país necesitaba transformarse? ¿Japón o EU?

 

¿En qué consiste el mérito de Deming? Él fue a Japón llamado por el ejército de ocupación, comandado por Douglas McCartur para realizar el censo de 1950 con el propósito de conocer a fondo los saldos que dejó en ese país la gran destrucción de la Segunda Guerra Mundial.

 

Cuando Deming tomó conciencia de la implacable destrucción, se acercó a un empresario líder de la confederación (equivalente a la CONCAMIN de aquí) para decirles: “yo puedo darles el método y las técnicas para su recuperación rápida”. Su libro se intitula OUT OF THE CRISIS. Fue escuchado y atendido. Comenzó con un grupo de 200 trabajadores y después de dos semanas se detuvo y les dijo “esto no va a funcionar. No quiero a 200 operarios, quiero 50 dirigentes de empresa”.

 

Le cumplieron y fue así como empezó la Segunda Revolución Industrial. Además de impartir su curso, Deming les preparó un manual con métodos y técnicas. Los japoneses lo imprimieron en millares y lo difundieron en todo Japón, usaron radio y televisión para lograr que se aprendieran y aplicaran en todo el país las enseñanzas de Deming.

 

Tan sólo 10 años después, las arcas japonesas estaban llenas, producto de sus exportaciones. El emperador Hiroito llamó a Deming y le entregó en 1960 la Condecoración del Sagrado Tesoro por sus contribuciones a la economía japonesa. Primera vez que se entregaba a un extranjero.

 

Los empresarios entregaron a Deming los recursos derivados de la venta de su manual. Deming no los recibió. Nunca fue su intención hacer negocios de esa manera. Los empresarios decidieron, con ese dinero, crear un fondo que llamaron PREMIO DEMING A LA CALIDAD. Todavía existe. Cada año se entrega.

 

De modo que la revolución industrial basada en los métodos de calidad de Deming principió en 1950 y los estadounidenses despertaron en 1980. Treinta años después.

 

General Motors, Ford y Chrysler se apresuraron a contratar a Deming. El movimiento tomó fuerza y le siguieron, obligados, los múltiples proveedores de la industria automotriz.

 

En 1980 el secretario del trabajo Pedro Ojeda Paullada asesorado por Julio Millán Bojalil creó un equipo para investigar el asunto. Tuve en fortuna ser parte de ese grupo y tomar el curso del Dr. Deming en abril de ese año en Chicago. En México iniciamos acciones, más por el lado de la propaganda, haciendo un Programa Nacional de Productividad.

 

La verdadera transformación en México fue obra de las empresas automotrices y su cauda de proveedores, todos obligados a la aplicación de los métodos y técnicas de Deming.

 

El gobierno nunca le entró. Porque al año siguiente comenzó la campaña presidencial y toda la atención del secretario del trabajo se enfocó a su posible ascenso a la presidencia de la república (era uno de los tapados). En 1982 tomó posesión Miguel de la Madrid y todo lo que pudiera referirse a mejora de la calidad y la productividad fue considerado como producto del enemigo político y se prohibió.

 

Se nos fue el momento mágico de la transformación. Todo el mundo vibraba por el anhelo de mejorar sus prácticas laborales. Estados Unidos recuperó su estatus de gran potencia.

 

Un buen analista como es Ciro Murayama tuvo la oportunidad de ser invitado a Marruecos. Él nos narra su experiencia en el periódico El Financiero del día primero de abril de 2026. En su crónica nos cuenta la gran transformación que está viviendo ese país.

 

Murayama nos dice: “Marruecos ha logrado mejorar sus indicadores de progreso social en 35 años, mientras que, para México, ese tiempo ha sido perdido”. Él nos aporta datos confiables: “El desarrollo humano abarca tres dimensiones: 1. Una vida larga y saludable. 2.El acceso a la educación, donde la población desarrolla proyectos de vida autónoma. 3. Un estándar decente de vida que se mide por el PIB (producto interno bruto) per cápita.

 

El Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas proporciona datos en esas tres categorías y revela que el desarrollo de Marruecos ha sido consistente a lo largo de los años mientras que nuestro país muestra un estancamiento lamentable y preocupante. ¿Qué pasa con México? ¿Carecemos de ambición? ¿Nos asusta el progreso? ¿Preferimos la mediocridad? Los expertos del FMI estiman que para 2030 tendremos una deuda bruta equivalente al 70% del PIB. El Buki nos sentencia en su canción: ¿adónde vamos a parar con esta horrible situación?

 


¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

HENRY DAVID THOREAU: Los cielos son tan grandes como grande es nuestra aspiración.

 

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