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Y Hugo, ¿Dónde Está?

May 06, 2026
Y Hugo, ¿Dónde Está?
7:57
 

 

 

¡HOLA! Bienvenidos al blog de Alfredo Esponda. Te ofrezco ideas y sugerencias para que mejores tu liderazgo, aplicable a tu vida social, laboral y familiar.

 

Hubo una época en que disfrutábamos viendo por televisión los partidos de la liga española y no solo lo vivíamos intensamente, sino que nos llenaba de orgullo. Era la época de oro de Hugo Sánchez como líder goleador en esa liga.

 

Un mexicano triunfando en España en 1984, ¿puedes creerlo? No, nadie lo creía. Los seguidores del Atlético de Madrid se desgañitaban llamándole indio, censurándolo en todo lo que hacía. Los fanáticos del Atléti no cejaban de reclamar a su dirigencia por haber pagado tanto dinero y traer al equipo a un indio, desde México que no tenía antecedente de buenos jugadores.

 

Al finalizar la temporada, cuando su equipo que estaba en bancarrota ya había levantado sus estandartes todo cambió. Hugo conquistó su primer “pichichi!” por sus 19 goles en la temporada 1984-1985. Para mejorar sus arcas, el Atlético lo traspasó al Real Madrid.

 

En las cuatro temporadas sucesivas en el Real Madrid Hugo ganó cuatro pichichis de manera consecutiva, sumando 123 goles, todo ello de la temporada 1985-1986 hasta la 1989-1990.

 

Como siempre, hemos de recurrir a Wikipedia para precisar la información “con Hugo en la cancha, este Real Madrid alcanzó cinco campeonatos de liga de forma consecutiva (de 1986 a 1990), tres Copas de España, tres Supercopas de España (1988, 1989, 1990) y una Copa del Rey (1989). Por si fuera poco, en el terreno individual, el delantero mexicano obtuvo otros cuatro Pichichis en las temporadas 1985-1986, 1987-1988, 1988-1989 y 1989-1990, así como la Bota de Oro en 1990, como máximo goleador de liga en Europa. Se convirtió en una leyenda con 208 goles en 282 partidos oficiales. Se retiró del Real Madrid en 1992 y regresó para jugar un partido amistoso de homenaje en 1997”

 

Recuerdo que en el cierre de la temporada 1990-1991 Hugo estaba punteando, junto con otro jugador, la lista de goleo en España, pero necesitaba meter un gol más en el último partido. Sus compañeros y amigos en el Real, Butragueño y Michel le ponían balones desde distintos ángulos y Hugo, con tanta ansiedad y nervios, fallaba el tiro. Estuvo a punto de ganar el sexto pichichi para dejar establecido un récord en España, pero no pudo.

 

Ahora bien, Hugo Sánchez no alcanzó a desplegar su mejor futbol en la selección mexicana, ya sea porque los directores técnicos lo sabotearon o porque le sucedió lo mismo que al final de la liga española, los nervios lo traban. Cuando se analiza este fenómeno, los directores técnicos Bora Milutinovic y el doctor Mejía Baron, no quedan bien parados. Para mí, estaban celosos del éxito de Hugo y no quisieron contribuir a su grandeza. La historia los recuerda bien y les reprocha sus actos egoístas y medrosos. Vox populi, vox dei.

 

La historia bien analizada de Hugo Sánchez nos abre el camino. Hay que nacer con carácter y gran ambición. Creer que eres un destinado a la grandeza para estar dispuesto a forjar el cuerpo y la habilidad que permitan hacer realidad esos sueños. Entrega total. Pasión profunda. Sacrificio sin límites.

 

Recuerdo a un director técnico, Raúl Cárdenas, que en una entrevista comentó que al terminar uno de los partidos dirigidos por él, todos los jugadores y él mismo, después de las regaderas ya se habían ido, mientras él salió a observar la cancha y descubrió que uno de los jugadores seguía practicando sus tiros a gol. Ese fue Hugo Sánchez, un jugador que perfeccionaba sus jugadas mientras sus compañeros se iban de parranda.

 

Al asomarnos a los eventos próximos del Campeonato Mundial de futbol que habrá de celebrarse en México, Canadá y Estados Unidos estamos en espera del surgimiento del Hugo que todos admiramos, pero no se ve nada probable en el horizonte, ¡Qué tristeza!

 

Nuestros jugadores, al ser llamados a la Selección Nacional, hacen declaraciones admirables, leamos bien la firme determinación de Armando “hormiga” González: “Primero Dios, haré lo que sé hacer. No me guardaré nada, eso lo tengo claro. No me guardaré nada porque no hay segundas oportunidades en esos partidos” (Tomado de Cancha.com).

 

Podría afirmar que todos los llamados a la selección tienen creencias similares. Hay convicción firme en todos ellos, pero la hormiga tiene razón: “haré lo que sé hacer”. Esa es la base y es el problema. ¿qué tanto saben hacer nuestros seleccionados? Al hacerlo, ¿lo realizan con virtuosismo o como lo realizan los millones de jugadores llaneros que tenemos en México?

 

Es una comparación cruel, pero es necesaria. Estamos en semifinales de Champions y ver un partido de París San Germain frente a Bayern Munich, donde los pases son precisos, las jugadas son talentosas y las llegadas al arco rival son memorables, todo ello nos hace palidecer por lo lejos que está el futbol mexicano de esos niveles.

 

El futbol es arte, es el dominio absoluto de ciertas técnicas: conducir el balón pegado a los pies, recibir sin que rebote, enviarlo exactamente adonde se necesita, controlarlo a la hora de hacer jugadas, no dejar que te lo quiten y regatear ante el contrincante de una manera ejemplar. Además, contar con un director técnico que sabe trazar jugadas armoniosas y penetrantes en el campo.

 

Seguiremos en espera del Hugo Sánchez de esta época para tener mejores resultados en las competencias de alcance internacionales.

 


¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!

 

CARLOS CASTAÑEDA: La diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero toma todo como un desafío, mientras el hombre ordinario toma todo como una bendición o una desgracia.

 

 

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